Soberanía digital para las instituciones educativas

De la lluvia a los aleros

La crisis de Corona ha demostrado despiadadamente que el equipamiento técnico y la digitalización del sistema escolar alemán está muy por detrás de las posibilidades modernas. Muchas escuelas han tratado de compensar lo más rápidamente posible el funcionamiento de la escuela sin instrucción en el aula, utilizando sobre todo soluciones basadas en la nube y a menudo internacionales, sin evaluar de manera concluyente las cuestiones centrales de la protección, la seguridad y la sostenibilidad de los datos. En muchos casos fue necesario reaccionar con rapidez y sin burocracia para permitir, al menos parcialmente, el funcionamiento de la escuela en el modo de enseñanza en el hogar, a pesar de que la RGDP considera que los datos de los alumnos menores de edad son especialmente dignos de protección.

Se comercializan los siguientes

Mientras tanto, han pasado varios meses. El tiempo se utilizó en muchos lugares para desarrollar conceptos de digitalización, cuestionar procedimientos anteriores, adquirir equipo terminal adicional y mejorar la infraestructura de la tecnología de la información.

No todas las soluciones son suficientes

Los organismos gubernamentales, las juntas escolares y las escuelas siguen dependiendo en gran medida de las ofertas de los EE.UU. en el entorno de la tecnología de la información y el software. Esto es en general un problema, ya que el Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas (TJCE) declaró recientemente que el acuerdo transatlántico de protección de datos Privacy-Shield no es válido. Como resultado, la transferencia de datos entre la UE y los EE.UU. ya no está regulada en general, no hay seguridad jurídica y el cumplimiento de la RGDP no puede garantizarse en muchos lugares. No hay ninguna garantía de que los datos no se filtren y se comprueben y analicen por autoridades extranjeras o se transmitan con fines de comercialización.

Aumentar la conciencia digital

Especialmente en el sistema educativo esto no es comprensible. Por el contrario, la conciencia del cumplimiento de la protección de datos debería reforzar la lucha por la independencia de las tecnologías no conformes y aumentar considerablemente la importancia de la soberanía digital en Europa.

“Hecho en Europa”

Existen numerosas alternativas para almacenar datos en los servidores alemanes y asegurar un procesamiento de datos conforme a la ley. Al utilizar tecnologías europeas y cooperar con proveedores regionales, se aplican automáticamente los reglamentos legales para cumplir con la RGDP. El factor decisivo no es si una tecnología se ofrece como solución de código abierto, sino más bien cómo y dónde se opera el software y que el fabricante esté sujeto a los requisitos legales europeos.

También es importante que los dispositivos móviles recién adquiridos estén asegurados profesionalmente y preconfigurados mediante soluciones adecuadas de gestión y control a fin de evitar el uso indebido de los datos en la escuela.

Usar soluciones compatibles

Nuestra Relution de Gestión de Dispositivos Móviles cumple no sólo los requisitos profesionales y técnicos necesarios, sino también todos los aspectos legales para garantizar la gestión de dispositivos para tabletas en las escuelas. Relution controla y gestiona centralmente todas las tabletas de una clase. La aplicación puede ser manejada intuitivamente por el profesor, requiere poco mantenimiento y hace de la enseñanza una experiencia pedagógica a través de funciones significativas.

Relution puede ser operada en su propia infraestructura o comprada como Software-as-a-Service (SaaS). El funcionamiento en la infraestructura escolar local o en los centros informáticos regionales o comunales reduce considerablemente el riesgo de uso indebido de los datos.

Manejo responsable de los datos

Cuando se integren otros sistemas, se deberá tener cuidado de asegurar que sólo se intercambien los datos necesarios entre los sistemas a fin de proporcionar una solución global coherente y conforme a la UE. En última instancia, todos los participantes implicados son responsables conjuntamente de asegurar la soberanía digital.